Si es tu primera vez en Mendoza y querés conocer bodegas, empezá por Luján de Cuyo. Está a media hora de la ciudad, concentra una cantidad enorme de bodegas en pocos kilómetros y es, para muchos, la cuna del Malbec argentino. No hace falta ser experto ni saber de notas de cata: acá te reciben igual de bien si es tu primera copa o la número mil.

Armamos una ruta de cinco paradas pensada para un día tranquilo, sin correr de una degustación a otra. La probamos más de una vez con amigos que vinieron de visita, y siempre funciona.

La ruta, parada por parada

Lagarde

Una de las bodegas más antiguas de Mendoza, en Drummond, con casona histórica, parras viejas y un jardín que dan ganas de no irse. La visita es cálida y sin apuro, y si querés darte un gusto, su restaurante es de los más lindos para almorzar entre viñedos. Buena primera parada para entrar en clima.

Luigi Bosca

A pocas cuadras de Lagarde, otra bodega familiar con más de un siglo de historia. La visita guiada explica muy bien el paso a paso de la elaboración, ideal si es tu primer recorrido por una bodega: salís entendiendo qué estás tomando y por qué.

Norton

Ya en Perdriel, Norton es una bodega grande y clásica, con viñedos que miran directo a la cordillera. Tiene opciones de visita para todos los bolsillos y una tienda donde conseguís etiquetas que no llegan a cualquier vinoteca.

Dante Robino

Muy cerca de Norton, más chica y tranquila. Es conocida por sus espumantes, así que es la parada perfecta para cortar la seguidilla de tintos con unas burbujas frescas mirando los Andes. De paso: la foto que ilustra esta página es de ahí.

Catena Zapata

El cierre en Agrelo. La pirámide de Catena es probablemente el edificio más famoso del vino argentino, y la vista desde los viñedos al atardecer, con el cordón del Plata de fondo, justifica el viaje aunque no tomes ni una copa. Reservá con tiempo: es de las visitas más pedidas de Mendoza.

Consejos antes de salir

  • Reservá todo con anticipación. Las bodegas trabajan con cupos y casi ninguna recibe gente sin aviso, ni siquiera para una degustación corta.
  • No manejes si vas a degustar. Contratá un remís por el día, un traslado privado o una excursión. Se comparte el gasto entre varios y el día cambia por completo.
  • Tres bodegas por día es un buen número. Cinco es la lista completa para que elijas; con dos a la mañana, almuerzo y una a la tarde ya tenés un día redondo.
  • Almorzá en una bodega. Los menús de pasos con maridaje son una experiencia en sí misma. Si el presupuesto no da, en Chacras de Coria hay opciones más accesibles a diez minutos.

Última cosa: no intentes verlo todo. Luján premia a los que van despacio. Elegí tres paradas, dejate charlar por la gente que te recibe y guardá el resto para la próxima visita, que casi seguro va a existir.