Preguntale a cualquier mendocino cuál fue su primer trekking y hay altas chances de que la respuesta sea el Cerro Arco. Es la caminata clásica de la ciudad: arranca en El Challao, a media hora del centro, no necesita guía ni experiencia previa, y desde la cumbre se ve toda Mendoza desplegada abajo, con el Pedemonte de un lado y el oasis de árboles y edificios del otro.

La cima se reconoce fácil desde casi cualquier punto de la ciudad: es ese cerro con antenas que se ve al oeste. Que las antenas no te desanimen: la vista desde arriba les gana por goleada.

Cómo llegar

El sendero sale desde la zona del mirador de El Challao. En auto son unos 25 a 30 minutos desde el centro, y podés dejar el vehículo cerca del inicio de la huella. Si no tenés auto, un taxi o aplicación te deja en la base sin problema; para la vuelta conviene coordinar que te busquen o pedir el auto desde la cumbre, porque la señal en la base a veces falla.

La subida

Son alrededor de dos horas y media hasta la cumbre a paso tranquilo, por una huella marcada y muy transitada: es difícil perderse, sobre todo los fines de semana, cuando sube una verdadera procesión de gente. La pendiente es constante pero amable, con un par de tramos algo más empinados cerca de arriba.

En la cumbre te esperan las antenas, alguna bandera y —si el viento acompaña— parapentes despegando al lado tuyo: el Arco es la rampa de vuelo más famosa de Mendoza, y ver a alguien tirarse al vacío mientras recuperás el aliento es parte del programa.

Para la bajada calculá una hora y media más, con cuidado en los tramos de piedra suelta: la mayoría de los resbalones pasan bajando, no subiendo.

Qué llevar

  • Agua, mínimo un litro y medio por persona. En el cerro no hay dónde recargar y el clima seco deshidrata sin que te des cuenta.
  • Protector solar y gorra. No hay un solo árbol en todo el recorrido. Ni uno.
  • Zapatillas con buena suela. No hacen falta botas de trekking, pero sí calzado que agarre en la piedra suelta.
  • Algo de abrigo. Arriba casi siempre corre viento, incluso en pleno verano.

Cuándo subir

La regla de oro: temprano. En verano conviene estar caminando antes de las ocho de la mañana, porque después del mediodía el sol castiga de verdad. En invierno se puede salir más tarde, y los días despejados después de una nevada regalan la cordillera blanca de fondo, que es la mejor versión del paisaje.

Si hay alerta de viento Zonda, dejalo para otro día, sin dudarlo. Y una alternativa que vale la pena: las subidas nocturnas de luna llena, que varios grupos organizan durante el año. Ver las luces de la ciudad desde la cumbre es otra experiencia completamente distinta.

El Arco no es una gran hazaña de montañismo y justamente por eso lo queremos: es la puerta de entrada a la montaña mendocina. Subilo una vez y después hablamos de Vallecitos.